TEJIENDO REDES DE COMUNICACIÓN FEMINISTA

Aborto legal, seguro y gratuito sin violencia obstétrica

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Desiré Huerga Ruiz

Desiré Huerga Ruiz

El aborto legal para todas no debería suponer un tema de discusión. Pero eso sería si viviéramos en un mundo no patriarcal ni religioso. Y como no es así, en la actualidad supone un gran dilema para algunas personas.

¿Dilema moral o de doble moral? Diría que más bien lo segundo, escondiendo la verdadera razón por la que el aborto no es legal: El patriarcado, la negación de su existencia y el paternalismo a la hora de que las mujeres tengamos autonomía sobre nuestra vida y cuerpo.

UN POCO DE HISTORIA SOBRE EL ABORTO

El aborto no es una práctica nueva y durante toda la historia las mujeres hemos abortado. Y ha sido gracias a los conocimientos que se han ido traspasando entre generaciones. Según señala la historiadora Giulia Galeotti, esta práctica siempre fue un tema exclusivo de mujeres.

Dependiendo del lugar y la época, el aborto tenía ciertas connotaciones histórico-sociales. Pero no fue hasta principios del siglo III d.C, cuando en el mundo grecorromano debido a una moral cristiana en auge, que se consideró crimen o delito. Y desde ahí esta moral se fue traspasando a gran parte del mundo por las imposiciones religiosas.

En los países en los que la interrupción del embarazo está penado — y en algunos otros también  existe una gran red de mujeres acompañantas de abortos autónomos. Ellas apoyan a conseguir los medios para hacerlo y son un gran sostén psicológico.

Estas redes han salvado — y salvan — muchas vidas

La forma más común de realizar las interrupciones autónomas y seguras es con medicamentos, utilizando el misoprostol — a veces se usa el método combinado con mifepristona, pero este último medicamento es más complicado de conseguir en muchos lugares —.

Existen varias guías públicas para realizar abortos autónomos de forma segura y cálida. Comparto la guía de “Como las mujeres pueden hacerse un aborto con pastillas de forma segura” de las compañeras de Línea Aborto Libre de Chile. Aun con toda esta información disponible, siempre es recomendable contactar con alguna colectiva feminista o acompañanta para mayor tranquilidad.

misoprostol para abortos autónomos
El misoprostol se puede encontrar a la venta con el nombre de Cytotec

EL USO DE MISOPROSTOL

¿Pero el misoprostol? ¿De dónde viene? El misoprostol se empezó a comercializar a finales de los años 80 para el tratamiento de úlceras gastrointestinales con el nombre de Cytotec. Este medicamento estaba contraindicado para mujeres embarazadas ya que uno de sus efectos secundarios era la posibilidad de abortos.

Fueron las mujeres brasileñas quienes de esta contraindicación sacaron ventaja. Al comprobar que efectivamente causaba abortos, comenzaron a utilizarlo y a compartir sus conocimientos con otras mujeres que querían interrumpir su embarazo. Que en la actualidad haya guías y se sepa con exactitud las dosis y las diferentes formas de administración, se lo debemos a ellas.

¿Pero qué pasa con las mujeres que quieren interrumpir su embarazo, que en su país no es legal y que no tienen posibilidad de contactar con acompañantas o acceder a misoprostol de una forma segura?

Hay países en los que no se vende el misoprostol en farmacias y hay que conseguirlo por otros medios. Esto ha hecho que se genere un mercado paralelo de venta de pastillas, lucrándose de las mujeres que lo necesitan y sin estar seguras de que lo que compran es Cytotec, con el peligro que esto conlleva. Las colectivas feministas saben — o tienen — como conseguir misoprostol de forma segura, así que siempre es recomendable buscar la colectiva más cercana al domicilio para estar informadas sobre la compra de pastillas.

SITUACIÓN MUNDIAL DE LAS PRÁCTICAS ABORTIVAS

Según los estudios realizados por Guttmacher, en el mundo, entre 2015 y 2019 hubo 121 millones de embarazos no deseados, de los cuales un 61% terminó en aborto — léase esta información teniendo en cuenta que NO todos los embarazos e interrupciones son registradas —.  

En ese mismo estudio se confirma que las interrupciones del embarazo ocurren de igual manera en el caso de países donde existe el aborto legal, así como en aquellos donde está penado.

Las mujeres abortamos, independientemente de lo que diga la ley — escrita por hombres privilegiados —

Pero las consecuencias para las mujeres no son las mismas en todos estos países. En los lugares donde las interrupciones del embarazo se realizan de forma insegura, los abortos son la primera causa de mortalidad y morbilidad gestacional.

Según el mismo estudio , las muertes de mujeres ocasionadas por abortos inseguros son de 68,000 mujeres anuales. Se estima además que entre 2 y 7 millones de mujeres por año sufren complicaciones y lesiones graves debidas a esta interrupción insegura del embarazo.

El 97% de estas cifras corresponde a países donde está penado o tienen leyes muy restrictivas. Alarmante, ¿verdad? Causa más que suficiente para tener acceso a un aborto legal libre y gratuito en todo el mundo.

¿CÓMO SE LEGISLA PARA UN ABORTO LEGAL?

Para poder entender estos datos de una forma más clara, es importante saber como se legisla la interrupción del embarazo a nivel mundial.

Los siguientes datos pueden variar dependiendo de la legislación de cada país, pero a grandes rasgos existen cuatro formas de regularlo: Por plazos, por causales, mixto y la penalización total.

interrupción del aborto
Mapa interactivo de reproductivelaws.org con la situación mundial de la legalidad del aborto

Que exista el aborto legal no garantiza que se proteja el derecho a decidir de las mujeres

Un tema a tener en cuenta es que el aborto legal no implica ser atendida de forma respetuosa en centros médicos o que se garantice el derecho a él.

En muchas ocasiones el personal médico se escuda en excusas como “no hay medios”, “no hay equipo médico disponible” o directamente se niegan a realizarlo.

Además, en países donde existe una ley para la ILE — interrupción legal del embarazo — muchas veces las mujeres somos víctimas de violencia obstétrica, como el caso que me sucedió de forma personal.

VIOLENCIA OBSTÉTRICA EN EL ABORTO LEGAL - DENUNCIA PÚBLICA

no más violencia obstétrica
Imagen sobre violencia obstétrica de "Reconquista Argentina"

En algunos casos donde existe el aborto legal — léase el caso de España que me atañe en primera persona — las prácticas en clínicas por parte del equipo médico masculino supone una fuerte violencia obstétrica. Y esto lo puedo afirmar rotundamente porque la sufrí.

Yo aborté. La interrupción legal del embarazo en España está regulada desde 2010 bajo el esquema mixto — no sin haber tenido interpelaciones políticas —.

Aunque se les llena la boca en decir que es libre y gratuito no es para nada cierto, ya que las mujeres extranjeras y migrantes que no son residentes oficialmente — bajo los criterios legislativos — solamente tienen acceso a ella a través de clínicas privadas previo pago de unos 400 € —cerca de 10,000 MXN —.

Las mujeres con residencia oficial en España pueden acceder al aborto legal antes de las 14 semanas de gestación sin argumentar motivo, tanto en hospitales de la Seguridad Social como en clínicas privadas.

Hay clínicas que la Consejería de Sanidad ha acreditado para hacerlo de forma gratuita. De hecho, tan solo un 2% de las interrupciones del embarazo se realizan en hospitales públicos. Y es que el personal médico de estos centros puede ejercer la objeción de conciencia. Todo esto se realiza después de tener que pasar por algunos trámites burocráticos — absurdos — que pueden demorar hasta 10 días.

Métodos para la ILE

El proceso para la interrupción del embarazo se puede realizar por dos métodos: con medicamentos hasta las 7 semanas de gestación, o a través de intervención quirúrgica con el denominado método Karman — esto es así en España, en otros países pueden variar los procedimientos —. En mi caso opté por los medicamentos y es aquí donde quiero empezar a relatar el caso de violencia obstétrica.

Una violencia que en aquellos momentos no lo consideré como tal y que ha sido hasta este año que he podido darme cuenta gracias a las compañeras que han compartido conmigo sus conocimientos sobre acompañamientos de aborto.

Cabe recalcar que todo el proceso fue mucho más amable porque me acompañó una gran amiga. La gran importancia de las redes de apoyo.

Comienza el proceso para abortar

El lugar donde acudí fue la Clínica Ginecológica Callao después de haber confirmado el embarazo por medio de una prueba farmacéutica. En la primera consulta me hicieron un ultrasonido que tuve que ver porque tenía la pantalla delante. Solo se veía como una especie de mancha, pero no era algo que quisiera observar.

En la consulta también estaba mi amiga acompañándome. Lo único que quería era acabar con esa situación y abortar, por eso había acudido directamente a una clínica de interrupción del embarazo, y eso fue lo que le dije al ginecólogo.

Y el señor — que no publico su nombre porque no lo recuerdo ni tengo los papeles del procedimiento aquí — respondió algo así como “Si te has quedado embarazada es porque algo habrás hecho así que ahora que no te entren las prisas”.

Mi amiga y yo nos reímos en ese momento sin ser conscientes de la violencia implícita en esa frase. ¿Acaso asumen que los embarazos no deseados son consecuencia de prácticas irresponsables?

Por ejemplo, ¿cuántas mujeres acuden a abortar porque las han violado? ¿Qué situaciones hay detrás de cada decisión de interrupción del embarazo? Empatía cero por parte de este hombre.

La violencia obstétrica continua

Pero esto no acaba ahí. Después me pasaron a hablar con una psicóloga para confirmar que el aborto era algo que yo deseaba. Me preguntó si quería hacerlo por lo privado o de forma gratuita por la Seguridad Social. Le dije que la segunda opción, por lo que me dio una carpeta con información “útil” y me dijo que tenía que acudir a la Consejería de Sanidad a firmar no sé qué papeles para que fuera una interrupción gratuita.

También me habló de los dos métodos — medicamentos y quirúrgico — sin demasiados detalles a decir verdad, para que decidiera con cuál quería hacer el procedimiento.

Al llegar a casa abrí la carpeta y contenía nuevamente la ecografía —¿alguien entiende para que te la dan si ni siquiera la has pedido ni te han preguntado? — y un montón de papeles donde el 90% de la información estaba destinada a “alternativas para no abortar”, muchas de ellas financiadas por la iglesia católica — en un país que se define a sí mismo como aconfesional . Había mucha información acerca de cómo dar en adopción, como pedir apoyo económico, etc. Pero poco con algo que tuviera que ver con la interrupción del embarazo en sí mismo.

mas miso y menos misa

Y llegó el día para realizar la interrupción

Después de unos días de trámites burocráticos sin sentido ya llegó el día de la interrupción por medio de medicamentos como había decidido. Ese día también me acompañó mi amiga y compañera. Antes de nada volvieron a hacerme otra ecografía y el producto había crecido y se veía una mancha bastante más extendida. Normal, si te paralizan el proceso durante días haciendo trámites que no son necesarios.

La forma de realizar una ILE por medio de medicamentos en España consta de dos pasos. Por un lado está la administración de la pastilla denominada RU-486, que es la mifepristona para bloquear la progesterona y empezar a dilatar el cuello uterino e ir preparándolo para la expulsión del producto. Y después la administración de Cytotec, el misoprostol para provocar las contracciones. 

Tengo que decir que esta información la conozco gracias a las compañeras, no porque el personal sanitario de aquel momento me contara mucho al respecto.

Después de la toma de misoprostol estábamos mi amiga y yo en la sala de espera pasando el tiempo hasta que la pastilla hiciera efecto, junto con otras mujeres en la misma situación que yo. Empecé a sentir unos dolores muy muy intensos y no podía estar sentada por lo que solicité poder tumbarme. Me llevaron a una camilla en una habitación, mientras unas 5 mujeres del personal sanitario revisaban mi sangrado, que en aquellos momentos era muy abundante.

La violencia obstétrica se hace todavía más evidente

Yo gritaba de dolor y solicité por activa y por pasiva que me administraran un analgésico para calmarlo, al poder ser por vía intravenosa para que el efecto fuera más rápido. La respuesta siempre fue un rotundo NO. ¿La razón? Según decían cualquier analgésico iba a detener las contracciones imposibilitando la expulsión del producto.

No les crean, esto no es cierto. SÍ SE PUEDEN UTILIZAR ANALGÉSICOS PARA PALIAR LOS DOLORES EN UN ABORTO. Nuevamente tengo que agradecer a las compañeras acompañantas y médicas feministas por compartirme información real. ¡¡¡IMPORTANTE!!! Si quieren tomar algún medicamento durante el proceso consulten a las acompañantas, colectivas y/o sanitarias feministas antes de hacerlo.

Violencia obstétrica y machismo en estado puro

Y de repente apareció por allí el ginecólogo, el mismo de antes, para ver por qué gritaba — a hacer su presencia de machito — y me dijo de muy malas maneras que dejara de gritar, que no dolía tanto y que si gritaba así por un aborto no iba a poder aguantar un parto. Eso sí me molestó muchísimo y le grité bien encabronada que no podía gritarme así.

Él era un hombre, sin útero, que por muchos estudios ginecológicos que tenga nunca va a sentir el dolor de un aborto o de un parto. Además, no creo que venga al caso hablar de partos mientras alguien está en proceso de aborto. Le dije que no se acercara más a mí y que no quería que mi alrededor hubiera ningún hombre. 

Con su sensibilidad masculina herida no me acuerdo que me dijo exactamente pero recuerdo la sensación de que fue algo medio amenazante. El resto del personal sanitario que me estaba atendiendo eran mujeres y cuando el tipo se fue de la habitación me dijeron que no podía hablarle así al doctor. Mi respuesta: “solo me defiendo, él es el que no puede hablarme de ese modo”.

El regreso a casa

Después de varias horas, de muchas visitas al baño al que me pudo acompañar mi amiga, y de estar casi segura de que había expulsado el producto, pude regresar a mi casa a descansar. El sangrado intenso duró varios días, pero cuando fui a la clínica para comprobar que todo estaba bien me confirmaron que la interrupción había sido exitosa y que me daban el alta. Por suerte me atendió una ginecóloga mucho más empática y no tuve que ver al tipo este nunca más.

Para mi fue una de los mayores alivios que he sentido en mi vida y siempre tuve claro que abortar era la decisión correcta para mi.

Pero yo soy yo, con mis creencias, mi vida, mis circunstancias. Y esta es mi historia de como es — o era — abortar en una clínica en España donde se supone que el aborto es legal, seguro y gratuito.

Mi caso es un caso "leve". En el mundo hay millones de mujeres, atravesadas por sus propios contextos, viviendo en lugares donde está penado el aborto y pueden acabar en la cárcel o muertas

CONCLUSIONES SOBRE EL ABORTO LEGAL PARA TODAS

Urge un aborto legal seguro y gratuito para todas las mujeres en cualquier parte del mundo. Las mujeres hemos abortado y lo seguiremos haciendo, y los abortos inseguros son la principal causa de muerte ginecológica.

Me parece importante aclarar que cuando se utiliza el término pro-aborto — que personalmente opino que no es la palabra correcta —, lo que queremos es tener el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y vidas. Nada que ver con que todas debemos abortar.

La violencia obstétrica y la imposibilidad de decidir atañe a todos los aspectos relacionados con la reproductividad de las mujeres. Desde el no permitirnos esterilizarnos, imponer la maternidad obligatoria, no poder acceder a un aborto seguro, no poder decidir la cantidad de descendencia que queremos, esterilizar a mujeres sin su consentimiento, no tener un parto humanizado, etc. La lista puede continuar.

Todas las mujeres, sin excepciones, tenemos que ser libres de decidir como queremos vivir nuestras vidas. El derecho a decidir se debe garantizar tanto para mujeres que no quieren tener descendencia, como a aquellas que deciden tener una familia numerosa. Todas las decisiones son igualmente válidas y tienen que respetarse.

En el caso de la interrupción del embarazo, si en tu país o región no exista el aborto legal, si está dentro de tus posibilidades recurre a las redes de mujeres acompañantes. Que la interrupción del embarazo esté penada y tener que hacerlo en la clandestinidad no tiene por qué suponer un aborto inseguro. Rodéate de las mujeres acompañantas que con su experiencia y conocimiento médico y psicológico te apoyarán a tener un aborto autónomo, seguro, humanizado y cálido.

Y por supuesto, en las clínicas u hospitales en los que sí se realizan interrupciones es de vital importancia cesar la violencia obstétrica, y en el caso de que ocurra, denunciar.

la maternidad será deseada o no será

FUENTES UTILIZADAS Y RECURSOS ÚTILES

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