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Desmitificando el amor romántico para siempre

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Desiré Huerga Ruiz

Desiré Huerga Ruiz

Vivimos en una sociedad en la que se nos ha hecho creer que el amor romántico es el máximo objetivo a alcanzar. Desde el típico final de los cuentos “fueron felices y comieron perdices”, hasta la publicidad, la música, las películas y toda la cultura occidentalizada está caracterizada por estos roles marcados por el patriarcado.

Bajo esta premisa del amor romántico, lo normativo además es la heterosexualidad. Desde pequeñas nos cuentan historias de mujeres que buscan a su príncipe azul, mujeres que esperan que el amor de un hombre las salve, que no tienen autonomía sobre sus vidas, que si tienen amigas son malas con ellas. La Bella y La Bestia, Cenicienta, Blancanieves. Disney es un claro ejemplo que ilustra el amor romántico — aunque no es el único lugar donde se observa esta conducta —.

Las historias que nos cuentan, y de las que toda la sociedad está impregnada, nos muestran mujeres sumisas y solitarias y hombres valientes dispuestos a hacer lo necesario por poseer a su amada.

Y cuando hablamos de amor, el verbo poseer es un claro signo de alarma para huir de ahí.

El amor romántico es una herramienta del patriarcado para mantenernos entretenidas amando y que sean los hombres quienes tomen todas las decisiones. Y no es sano, incluso es peligroso. Además, lo tenemos tan metido culturalmente que todas, heterosexuales, lesbianas, bisexuales, etc. hemos caído — y caemos — en reproducir algunos de estos comportamientos.

Intentar romper con estas pautas nos libera de ese yugo, y nos beneficia tanto de forma personal como colectiva. Lo personal es político, y el amor romántico está completamente politizado.

LOS MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO

Entonces, ¿cuáles son los mitos más recurrentes del amor romántico? ¿Cómo podemos desmitificarlos? El primer paso es reconocerlos y reconocernos a nosotras mismas que estamos reproduciendo estos pensamientos y actitudes, y empezar a trabajarlos desde ahí.

No siempre es fácil, y yo misma acepto que estoy en este proceso y en ocasiones me encuentro pensando o reproduciendo estos roles tan dañinos. Pero como se suele decir, un paso a la vez, y el primero es saber cuáles son los mitos del amor romántico.

El amor todo lo puede

Este es uno de los mitos más extendidos y que se puede reconocer a simple vista en las películas Disney que mencionaba anteriormente. Esto nos lleva a pensar que cuando hay amor de pareja todos los problemas y conflictos se solucionarán gracias a ese amor, es la omnipotencia del amor verdadero.

Puede ser muy perjudicial porque bajo este mito se pueden ocultar situaciones de violencia machista, desde mansplaining, humillaciones, hasta maltrato físico y/o abusos, con la creencia de que “va a cambiar porque me quiere”.

El amor duele

¿Cuántas veces hemos escuchado que el amor duele? ¿Cuántas veces incluso lo hemos expresado nosotras mismas y nos hemos visto involucradas en una relación dañina y dolorosa? El amor no duele, lo que duele es la interpretación del amor romántico que nos han hecho creer como amor verdadero.

La media naranja

Parte de la idea de que somos personas incompletas y que necesitamos de otra persona, la pareja, para realizarnos y ser felices. Además estamos predestinadas a ella y solamente existe una media naranja para toda la vida. Lo que puede llevar a un nivel enorme de frustración y baja autoestima al no encontrar esa persona que cumple con la idealización que tenemos de la media naranja.

El mito de la media naranja en el amor romántico

Amor a primera vista

Es posible que una persona te atraiga a primera vista, pero eso está muy lejos de ser considerado amor. El amor a primera vista no existe, es atracción, y creer en este mito nos ciega y vemos cosas que no existen en la otra persona, o todo lo contrario. Al igual que con la media naranja, idealizamos esa persona lo que puede acarrear muchas consecuencias negativas a posteriori.

Compenetración sexual

Relacionado con el amor a primera vista y la atracción, que exista una buena compenetración sexual no implica amor. Está genial que el sexo sea maravilloso — enhorabuena — y puede ser una parte muy importante en una relación sexoafectiva. Pero el buen sexo no implica amor, ni el amor implica buen sexo.

La pareja heterosexual

El amor romántico es patriarcal y entiende que una mujer debe tener una pareja hombre, la heterosexualidad como norma. Este mito nos dice que cuando una mujer y un hombre se están conociendo, el siguiente paso es la de formalizar una pareja. Pero eso sí, con las condiciones que el patriarcado marca y que dan pie a algunos de los siguientes mitos.

Matrimonio

El matrimonio — aunque cada vez menos frecuente — es el siguiente paso una vez formalizada la pareja heterosexual, lo que suele conllevar a una reproducción de roles patriarcales mujer/hombre con la consecuente feminización de las tareas del hogar y los cuidados.

Exclusividad y fidelidad

Y cómo no, estas relaciones de pareja van implícitas con un contrato de exclusividad y fidelidad. Debido a ello está mal visto tener ningún tipo de atracción hacia otra persona que no sea la pareja. Esto conlleva a no conversar y no tener acuerdos propios en la que las dos partes estén de acuerdo.

Celos

Otro mito muy común es que si sientes celos por alguien, o los sienten por ti, es porque verdaderamente te aman. Esto es porque el amor y la persona amada están vistas como una posesión — que como indicaba anteriormente, poseer no tiene nada de amor —. Los celos crean una sensación de inseguridad y dependencia que son perjudiciales a nivel psicológico para todas las partes involucradas.

Amor y enamoramiento son lo mismo

También se le conoce como el mito de la equivalencia. Se entiende el enamoramiento o atracción inicial como sinónimo de amor verdadero. En los inicios, en el enamoramiento, los sentimientos son intensos y se produce una gran liberación de oxitocina, serotonina y dopamina, que son los componentes químicos que hacen que nos sintamos alegres y felices.

Pero esta segregación de hormonas y la felicidad asociada a ellas se va agotando a medida que avanza el tiempo. ¿Es esto el final del amor? Para nada, y es una prueba de que se empieza a querer de verdad. Pero el amor romántico nos hace creer que si no sentimos lo mismo que al inicio, la relación está acabada.

Pasión eterna

Y muy en relación con el mito anterior, aunque teniendo en cuenta el aspecto sexual, es que la pasión que se siente al inicio es para siempre. Esto nos lleva de nuevo a pensar que cuando la intensidad de la pasión cambia —  porque así tiene que ser —, que el amor se ha terminado. Cuando en realidad se está convirtiendo en un amor mucho más maduro por el paso del tiempo.

Libre albedrío

Y este último mito sobre el amor romántico no hace más que perpetuar todos los anteriores. Creemos que amamos de forma unipersonal, y que no nos han influenciado todos los factores sociales y patriarcales que de una forma tan sutil hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestras vidas.

Por ejemplo, creemos que sentimos celos de una manera innata, cuando hemos aprendido y adquirido a expresar amor de ese modo por medio de la cultura patriarcal del amor romántico.

EL AMOR ROMÁNTICO Y LA VIOLENCIA MACHISTA

Es importante desmitificar el amor romántico siendo conscientes de cuáles son los mitos más comunes y cuáles seguimos perpetuando en nuestras relaciones personales.

El amor romántico es heterosexual, y cualquier relación que se aleje de esa norma ya no está bien considerada. El amor romántico nos habla de posesión, de tener a la persona amada. Nos dice también que terminar una relación es un fracaso.

Todas estas conductas, aprendidas desde que nacemos, nos hace a las mujeres esperar a nuestro príncipe azul — de una manera figurada —, mientras que los hombres nos salvan de una vida que no queremos.

Perpetuar la creencia del amor romántico patriarcal puede resultar muy peligroso y por eso es muy importante desmitificarlo, ya que puede derivar en violencia machista. Los celos, la posesión, la pasión eterna, y todos los mitos de los que hablábamos son síntomas de inseguridad.

Y claro, todas las personas tenemos inseguridades, y no hay nada malo en ello. Pero se deben aceptar como propias, la otra persona no nos está generando inseguridad. La comunicación es importante, se debe hablar, comunicarse y en caso necesario buscar ayuda profesional. Y tener claro que el amor romántico no existe, que es una herramienta más del patriarcado para controlarnos a las mujeres.

AMOR MÁS ALLÁ DEL AMOR ROMÁNTICO

Después de la introspección y de buscarnos en nosotras mismas los mitos que seguimos perpetuando para desmitificarlos y sacarlos de nuestras vidas, hay que saber que otras formas de amor son posibles.

No es imprescindible una pareja para ser feliz, no es necesario el amor de un hombre, si queremos tener relaciones se pueden acordar como queremos que sean —  no necesariamente monógamas —, no hay que convivir si no se desea, y existe mucho más amor más allá del que se vive en la individualidad.

El amor es colectivo, y cuando amamos colectivamente se pueden lograr grandes hazañas. Un ejemplo de ello es el feminismo, la sororidad, incluso en aquellas mujeres que no se consideran feministas y no han escuchado hablar de la sororidad. El amor que surge en las redes de apoyo de mujeres, en donde la maternidad y la crianza es una tarea de todas, por mencionar una de ellas.

No encerremos nuestra capacidad de amar en el amor romántico. Amarnos entre nosotras es revolucionario.

FUENTES Y RECURSOS UTILIZADOS

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