TEJIENDO REDES DE COMUNICACIÓN FEMINISTA

Autocuidado para activistas, más que una necesidad

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Desiré Huerga Ruiz

Desiré Huerga Ruiz

El autocuidado para activistas es una práctica completamente necesaria, tanto de forma personal como colectiva. Hablamos de todo tipo de activistas. Defensoras de los derechos humanos, defensoras del medio ambiente, defensoras de la tierra y el territorio, defensoras de la comunidad LGTBIQ+, activistas contra el racismo, activistas feministas,  ciberactivistas o activistas de cualquier movimiento social.

En ocasiones, en medios de comunicación tradicionales y en redes sociales, al hablar de autocuidado caemos en prácticas que el capitalismo nos ha hecho creer necesarias. Una tarde en el spa, hacernos las uñas en nuestro salón de belleza preferido, consentirnos con un vino caro o comprarnos el último modelo de teléfono. Estos son algunos ejemplos de lo que muchas veces en la sociedad conocemos.

Pero el autocuidado, personal y colectivo, va mucho más allá de eso, siendo una postura completamente política y de resistencia, sobre todo cuando nos referimos al autocuidado para activistas. Pero no siempre se suele hablar sobre esto.

¿POR QUÉ ES IMPORTANTE HABLAR SOBRE AUTOCUIDADO PARA ACTIVISTAS?

Ser activista es peligroso y aún lo es más siendo mujer. Por un lado, el peligro viene al estar luchando contra el sistema, exponiendo hechos que en muchas ocasiones desean ser ocultados por las élites, y además, poniendo el cuerpo. Por otro lado, las activistas están doblemente expuestas, por todas las violencias de género que les atraviesan.

Las amenazas, las agresiones y todas las experiencias vividas hacen que se genere miedo, tensiones y afectaciones en todas las áreas de la vida. Nadie es emocionalmente inmune a todos los hechos que suceden a su alrededor. Afectan, y mucho. Por eso es necesario hablar del autocuidado para activistas.

PERO, ¿QUÉ ES EL AUTOCUIDADO?

Antes de hablar sobre qué es el autocuidado, es importante mencionar qué no es. El autocuidado no es seguir una serie de prácticas como si estuviésemos tachando ítems de una lista. No se trata de un “deber ser”, de hechos “objetivos”, como nos han enseñado a lo largo de la vida en la cultura heteropatriarcal. El  cuidado personal no es estático, va variando y cada mujer lo interpreta de la forma que más se acomoda a su vida.

Entonces, ¿qué es el autocuidado? ¿Y el autocuidado para activistas?

Teniendo en cuenta el documento deTravesías Para Pensar y Actuar, en el cual colaboraron más de 30 activistas de diferentes partes de Mesoamérica, la definición de autocuidado puede pasar —aunque como ya hemos comentado, varía de persona a persona— por los siguientes puntos:

¿CÓMO SE APRENDE ACERCA DEL AUTOCUIDADO PARA ACTIVISTAS?

Cómo comentábamos en la sección anterior, no hay fórmulas mágicas y cada defensora se sentirá cómoda con unas actividades, y con otras, en cambio no.

El conocimiento se obtiene a través de las experiencias vividas, y el aprendizaje colectivo es uno de sus puntos fuertes —y políticos—. Compartiendo con diferentes activistas y defensoras se crea un espacio orientado a la autorreflexión y al espejeo con la compañera.

Muchas veces, las mujeres llegamos al activismo a través de experiencias personales, con mucho dolor y ganas de aportar nuestro granito de arena para cambiar el mundo, pero sin las herramientas necesarias para afrontar todo lo que el activismo conlleva.

Es en estas ocasiones —aunque también en las demás— que los talleres sobre el autocuidado para activistas cobran una importancia vital. De esta forma se aprende a identificar nuestras necesidades, teniendo en cuenta las necesidades de otras compañeras.

Por ejemplo, en el Taller de Protección Colectiva y Autocuidado Feminista para Defensoras de Derechos Humanos  realizado en Colombia, algunos de las autonecesidades identificadas por las defensoras son los siguientes:

A veces me toca elegir tener tiempo para comer o para dormir... Este ejercicio me ha hecho pensar ¿Qué pasa con mis ritmos?. Soy ecofeminista y hablo de respetar los ritmos de la naturaleza, pero ¿qué pasa con los míos?

Es duro lo que voy a decir, pero la verdad es que yo si me expongo a lugares de riesgo y no me importa. Me expongo, y digo que si me toca morirme por decir la verdad lo voy a hacer.

He descuidado bastante mis artesanías que son mi fuente de subsistencia, entonces a veces ando sin dinero por que en la organización no gano dinero, aunque casi todo mi tiempo lo dedico allí. Mi trabajo lo hago sin recursos, no recibo pago ni tampoco mis compañeras, lo importante es que esto lo hacemos juntas. Mis hijas me reclamaban mucho, pero ahora entienden el valor de esta lucha, yo creo que ellas van a ser mi relevo.

Desde que tuve el intento de asesinato no se qué es dormir, compro maquillaje caro para cubrir mis ojeras, todas me preguntan cómo estoy y les digo que bien, no quiero se preocupen, me obligo a sonreír, pero estoy muy mal.

La historia de mis ancestras también me ayudó a ver como en las organizaciones feministas también se reproducen cosas cotidianas de la clase, la raza. Comencé a observar que las que hacíamos siempre ciertos oficios: lavar, barrer, servir, cocinar, éramos las cholas, las negras, las pobres. Logré poner el tema allí entre las compañeras, el cuidado no solo depende de mi misma, es una cuestión colectiva, y es necesario conversarlo, reflexionarlo, trabajarlo juntas, es un proceso que no es fácil.

Una de las cosas que hago es que bailo 1 hora diario, todos los días bailo, así sea sola en mi casa. También salgo y hablo de otros temas que no tengan que ver con los DDHH. Yo entendí que el autocuidado importa porque nadie da lo que no tiene. ¿Cómo puedo cuidar de otras si no se cuidar de mi?

CONCLUSIONES ACERCA DEL AUTOCUIDADO PARA ACTIVISTAS

A lo largo de este artículo hemos podido ver qué es y que no es el autocuidado, y con ello queda claro que en ningún caso se trata de prácticas consumistas y capitalistas.

El autocuidado para activistas es una práctica completamente necesaria, es una acción política, es dejar claro nuestros límites, es autoconocernos, es sostener a las compañeras, es seguir luchando de forma colectiva con amor y gozo.

Por eso, la mejor forma para aprender acerca del cuidado personal y mutuo es juntas.

FUENTES Y RECURSOS UTILIZADOS

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