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¿Cómo hacer un diálogo? ¡Conoce algunas claves!

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Desiré Huerga Ruiz

Desiré Huerga Ruiz

Una de las preguntas que solemos hacernos a la hora de escribir una historia es: ¿cómo hacer un diálogo de la forma más correcta? Ya sea que estés escribiendo relatos, cuentos, o que estés pensando en una historia para una novela, los diálogos, aunque no son imprescindibles, son una buena herramienta.

Si bien en cada género el diálogo tiene unos objetivos diferentes —por ejemplo, en los cuentos se suele utilizar para dar más profundidad a los personajes—, en general, los diálogos se utilizan para dar más dinamismo a la historia en su conjunto.

Escribir diálogos no es una tarea tan sencilla como puede parecer a simple vista. Requiere entender a cada uno de los personajes y prestar atención a los pequeños detalles. Pero ya me estoy adelantando, así que sin alargar más esta introducción, ¡vamos a ver los puntos clave sobre cómo hacer un diálogo!

¿CÓMO HACER UN DIÁLOGO CORRECTAMENTE?

Una de las primeras cosas que tenemos que tener en cuenta es que cada idioma tiene sus particularidades, por lo que no es lo mismo escribir en español, en inglés o en náhuatl. Y no solo por las palabras que se utilizan, sino que los signos de puntuación y la idiosincrasia de cada lengua traspasan desde la oralidad a la escritura.

Por eso, a la hora de hablar sobre cómo hacer un diálogo, me voy a centrar únicamente en la forma más común de escribirlos en español. Existen otras maneras que también son correctas, pero el guion largo, del que hablaremos a continuación, es el método más habitual en el idioma español.

El guion largo —o raya—

Y cómo el título de esta sección indica, el guion largo, también llamada raya, que es este signo —, es el método que más se utiliza a la hora de escribir diálogos en español. La raya corta, que es quizás a la que más habituadas estamos, no se utiliza para este fin.

Pero hay varias particularidades a tener en cuenta al utilizar el guion largo en diálogos.

Para empezar es que al iniciar un diálogo se pone una raya, y sin dejar ningún espacio, ahí comienza la frase de dicho personaje. Al terminar esa frase, en el caso de que queramos hacer algún inciso o acotación, dejamos un espacio, y acto seguido hacemos la anotación sin espacios. En estos casos, los guiones largos intermedios funcionan de la misma forma que los paréntesis. Con un ejemplo esto se ve mucho más claro:

—Tengo algo que contarte —comentó Ana—. ¿Quieres venir a mi casa y lo hablamos tranquilamente?

—Vale, pero mejor mañana porque hoy terminaré tarde de trabajar —dijo Julia—. ¿Por la tarde está bien?

—Sí, está bien. Entonces te espero mañana para merendar con el café preparado.

Es importante tener en cuenta que cada intervención de cada personaje va en una línea de diálogo diferente, es decir, cambiando de párrafo. Esto también se puede hacer utilizando la sangría, aunque la forma más habitual es dejando espacios entre párrafos. Eso sí, si un mismo personaje sigue hablando, aunque haya varias anotaciones o incisos en cada frase a modo de paréntesis entre guiones largos, se escribe todo en el mismo párrafo.

Y el siguiente y último punto a mencionar de esta sección es que en el caso de que no haya ninguna anotación, no es necesario un guion largo final. Con la raya inicial basta.

Los verbos dicendi

Se denominan verbos dicendi a todos los relacionados con decir: comentar, hablar, susurrar, mencionar, enumerar, etc. A la hora de escribir un diálogo, si en las acotaciones utilizas estos verbos, se comportan de forma diferente a los demás verbos.

Si escribes una anotación de un personaje con un verbo dicendi, después de la raya este va en minúscula. En el caso de ser otro verbo, éste se debe escribir en mayúscula. ¡Pero ojo! Si hay un inciso en medio de una frase que no ha terminado, y ese inciso es otro verbo diferente a uno dicendi, también puede ir en minúscula. Con algunos ejemplos quedaría de la siguiente forma:

—Voy a empezar a cocinar, ya se me ha hecho tarde —comentó Juan.

—Es hora de ponerme a escribir ese artículo. —Y encendió su tablet.

—Estoy dudando —se levantó de forma inmediata—, pero sí, lo voy a hacer.

Otro tema importante a tener en cuenta a la hora de hacer un diálogo

Puede que te estés preguntando: ¿y cómo se escribe esta raya?

Para escribir un guion largo en Windows puedes utilizar los atajos del teclado. En este caso debes presionar Ctrl + Alt + – al mismo tiempo. – este signo es el guion normal.

En el caso de MAC, los atajos del teclado a utilizar son los siguientes: Mayús + Opción (Alt) + guion.

En ocasiones, según el modelo de tu equipo o el programa que estés usando, estos atajos no funcionan. En estos casos tienes dos opciones: buscar en caracteres especiales el símbolo, o bien buscarlo en Internet y pegarlo.

Ten en cuenta que si escribes en un procesador de textos como Word, aunque también sucede lo mismo con otros programas, la herramienta de forma automática dejará un espacio entre el guion largo y el inicio del texto del diálogo. ¡Revísalo antes de dar tu historia por finalizada!

¿CÓMO HACER UN DIÁLOGO EFICAZ?

En la sección anterior nos hemos centrado en la forma más teórica sobre cómo hacer un diálogo. Pero más allá de los signos de puntuación y las convenciones sobre ello, hay que tener en cuenta otros aspectos.

De nada sirve un diálogo gramaticalmente correcto, pero que no aporta nada a la historia. Cómo comentaba al inicio de este artículo, los diálogos sirven para aportar dinamismo a la historia, y para que esto se cumpla te recomiendo que tengas en cuenta los siguientes puntos:

No te olvides del lenguaje del personaje

¿Tu personaje vive en el centro de Madrid? ¿En un pueblo de Oaxaca? ¿En la Pampa Argentina? Aunque en todos estos lugares se habla español, la forma de hablarlo es muy diferente. Esto hay que tenerlo muy presente. Los regionalismos y las diferentes formas de comunicarse dan un carácter al personaje y al diálogo en sí mismo. 

Tampoco hay que olvidar que no se habla de la misma forma con una hermana, una persona desconocida en la calle, en el banco o de fiesta. Todo esto importa a la hora de escribir diálogos.

No hace falta explicarlo TODO

Hemos dicho que se trata de aportar dinamismo, así que no es necesario explicar todo lo que sucede. Muchas veces se entiende perfectamente lo que quieres decir sin necesidad de explicar. Hay muchas palabras que se pueden omitir. Para mostrar esto, aquí van un ejemplo:

—¡Ya estoy harta, me voy a mudar! —gritó Pepa.

—¿En serio? ¿Y dónde vas a ir? —preguntó Eva.

—No sé —respondió—, cerca de la playa.

—¿Pero lo has pensado bien? ¿O me lo estás diciendo por el enfado? —comentó Eva, que seguía incrédula.

—Pues lo digo por el enfado, sí, pero es algo que llevo tiempo pensando —dijo Pepa con la intención de no responder a más preguntas.

¿Crees que todas las anotaciones son necesarias? ¿Si quitamos algunas el diálogo se sigue entendiendo igual? Vamos a ver otra versión del mismo diálogo:

—¡Ya estoy harta, me voy a mudar! —gritó Pepa.

—¿En serio? ¿Y dónde vas a ir? —preguntó Eva.

—No sé, cerca de la playa.

—¿Pero lo has pensado bien? ¿O me lo estás diciendo por el enfado?

—Pues lo digo por el enfado, sí, pero es algo que llevo tiempo pensando —dijo Pepa con la intención de no responder a más preguntas.

Se entiende exactamente igual. Si además en el texto anterior al diálogo queda claro que son Pepa y Eva quienes están hablando, se pueden omitir todavía más anotaciones.

Utiliza verbos DICENDI

El verbo DECIR es muy polivalente, estoy de acuerdo, y solemos recurrir a él como comodín. Pero hay muchos más verbos dicendi que aportan al diálogo un extra muy interesante. Por un lado, evitarás el cansancio de leer el mismo verbo una y otra vez; y por el otro, estarás utilizando verbos con una connotación más profunda y que aporta ese dinamismo al texto. No es lo mismo gritar, que susurrar, que comentar, o que narrar, por ejemplo. Todos estos verbos, y muchos más, son verbos dicendi. ¡No temas utilizarlos!

REFLEXIONES FINALES SOBRE CÓMO HACER UN DIÁLOGO

Todo lo que he contado en este artículo es solamente una pequeña probadita sobre los diálogos y cómo escribirlos. Porque escribir tiene su miga. La verdad que es un tema muy extenso, con muchos matices, diferentes formas de escribirlos y un sinfín de formas de jugar con ellos.

Así que si te interesa este tema, ¡cuéntamelo! Puedo escribir varios artículos más acerca de los diálogos — uno es demasiado poco—, y así seguir aprendiendo entre todas. 🙂

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