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Depilación femenina, ¿te depilas porque quieres?

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Desiré Huerga Ruiz

Desiré Huerga Ruiz

Y tú, ¿te depilas porque quieres? Estoy segura de que la mayoría de mujeres responderíamos a esto: “Sí, por supuesto que me depilo porque quiero”. Pero, ¿hasta dónde es eso cierto? ¿Te has cuestionado en profundidad los motivos de esta práctica? ¿Qué tiene que ver la cultura patriarcal con la depilación femenina?

Cuando comenzamos a adentrarnos en el feminismo, el mundo que conocíamos hasta ese momento se desmorona y empezamos a cuestionarnos absolutamente todo. Y eso es doloroso e incómodo, pero a la vez sumamente necesario. Y el cuestionamiento de la depilación femenina es un tema que muchas nos hemos planteado. 

Porque amigas, las mujeres tenemos pelo en el cuerpo.

Y no se trata de que a partir de ahora todas las feministas rechacemos la depilación, para nada. Se trata de reflexionar acerca de nuestras prácticas y cómo la sociedad ha influido en ellas haciéndonos creer que es nuestra decisión. Si después de reflexionar queremos seguir depilándonos, ¡adelante! No hay que permitir que nadie invalide lo que hacemos con nuestros cuerpos.

MI EXPERIENCIA CON LA DEPILACIÓN FEMENINA

Yo era una mujer que decía que se depilaba porque quería. Empecé a depilarme las piernas al entrar en la adolescencia y sin el beneplácito de mi madre — algo que en su día le eché en cara y que a día de hoy, bien pasados los 30, se lo agradezco —. De ahí siguieron sufriendo los estragos de la depilación las piernas completas, las axilas, el pubis, el bigote y las cejas.

Pasaban los años y la depilación seguía formando parte de mi vida, sin cuestionármela. Incluso criticaba a otras mujeres que tenían bigote o pelos en las piernas — horrible sí, pero no tenemos que olvidar de dónde venimos —.

Después de varios años me empecé a plantear por qué me depilaba, sobre todo guiada por las mujeres que en invierno, cuando tenían su cuerpo tapado, no se depilaban. Yo lo seguía haciendo, así que en mi mente la depilación era una práctica voluntaria.

Mi vida había cambiado por completo y llegó covid, y con ello el encierro para las personas privilegiadas, que como yo, hemos podido quedarnos en casa. Al empezar la cuarentena, veía en redes sociales muchas mujeres que habían comenzado a no depilarse porque no iban a salir y también a no usar brasier.

depilación femenina feminismo
La historia de mi axila peluda actual

El brasier es otro elemento impuesto por la sociedad que nos crea esa necesidad. Llevo tiempo sin usarlo y es una práctica que recomiendo si está en sus posibilidades.

Pero realmente no era una práctica voluntaria

Nuevamente, yo me depilaba porque quería, ya que estaba en cuarentena apenas sin salir, y lo seguía haciendo. No fue hasta hace poco meses que me plantee realmente dejar de hacerlo por completo. En todo mi cuerpo. Piernas completas, axilas, pubis, bigote y cejas.

¿Y qué pasó? Descubrí que realmente no me depilaba porque quería, sino porque temía ser juzgada por otras personas. Es increíble como hemos interiorizado que las mujeres no tenemos que tener pelo.

depilación femenina
Y aquí mi pierna peluda e hidratada

Aunque sea invierno vivo en una zona bastante cálida y la mayoría de los días me visto con ropa de verano, dejando muchas partes de mi cuerpo a la vista. No fue fácil empezar a salir a la calle cuando los pelos comenzaron a crecer. Y eso que apenas salgo, ya saben, #covid.

Los pelos de mi pubis y de las ingles no están a la vista del mundo, y aunque en principio lo veía como algo poco estético, no suponía problemas al salir. El bigote tampoco porque siempre voy con cubrebocas, y las cejas, aunque no me gustaba que se empezaran a poblar, no me suponía un gran conflicto.

El problema estaba en mis piernas y mis axilas. Nunca me tapé, pero cada vez que salía a la calle prestaba más atención a mis piernas. Miraba si la gente que se cruzaba conmigo se fijaba en ellas. Con las axilas lo mismo, cuando pagaba en una tienda o alzaba los brazos por alguna razón, me fijaba en no hacerlo en exceso. ¿Pero saben qué? Nadie se fijó o me miró raro ni nada. Todo estaba en mi mente.

Es increíble darse cuenta de lo que la sociedad patriarcal nos hace creer. Pero, ¿de dónde viene la cultura de la depilación femenina? ¿Cuál es la historia detrás de ella?

UN POCO DE HISTORIA SOBRE LA DEPILACIÓN FEMENINA

Para empezar a hablar sobre la historia — en cualquier ámbito — hay que tener en cuenta que no hay registros de todo lo acontece. Además, la historia siempre es escrita por quién vence y/o tiene el poder, por lo que es posible que lo voy a exponer a continuación no sea un fiel reflejo de lo sucedido en todas las latitudes y épocas.

Para comenzar, damos un paseo en el tiempo y el espacio hasta el Egipto de 1,500 a.C. Según el Papiro Ebers — uno de los más antiguos registros de plantas medicinales — tanto hombres como mujeres se depilaban utilizando diferentes técnicas. Hay evidencias del uso de navajas y piedras afiladas en el caso de los hombres para estos menesteres. Mientras, las mujeres recurrían a mezclas a base azúcar y otras sustancias de origen animal.

primer documento sobre depilación femenina
Papiro Ebers

En la Grecia y Roma antiguas también existía la práctica de la depilación como símbolo de juventud y belleza. Esta práctica estaba extendida en las clases sociales altas, como indica la historiadora Anne Hollander en su libro Seeing Through Clothes”. Las técnicas de depilación que se utilizaban eran ungüentos que pueden denominarse como los antecesores de las cremas depilatorias actuales.

Durante los siguientes siglos la práctica de la depilación fue evolucionando en métodos, aunque seguía siendo una costumbre solamente de clases altas, pero de mujeres y hombres. 

Entre la población general, tener pelos en el cuerpo era lo común y natural.

Entonces, ¿cuándo cambia a una cultura de la depilación puramente femenina?

Hay varios factores que influyen en la depilación femenina, pero para explicarlos hay que dar un salto temporal hasta situarnos a inicios del siglo XX.

Una de las primeras causas fue que en 1914, la conocida marca Gillette sacó al mercado una rasuradora exclusiva para mujeres, llamada Gillette Mylady decollete. Alrededor de ese mismo año, la moda femenina de París y de Estados Unidos cambió completamente y empezó a producir faldas más cortas y prendas sin mangas, dejando a la vista piernas y axilas.

Estas nuevas prendas se mostraban en revistas de moda, como la conocida Harper ‘s Bazaar. La nueva rasuradora de Gillette aprovechó la ocasión para publicitarse entre sus páginas. Después de esto ya no había vuelta atrás.

Durante los siguientes años la depilación femenina empezó a ganar popularidad y cada vez más mujeres se sometían a este procedimiento. Además, en 1946 se patentó el bikini, y aunque este hecho causó bastante polémica, fueron varias las mujeres famosas que empezaron a lucirlo en playas y revistas de moda. Entre ellas Marilyn Monroe y  Betty Grable, que se podría decir que fueron precursoras de instaurar la depilación entre las mujeres.

La horrenda revista Playboy también tuvo algo que ver en esto, ya que en 1953, cuando salió el primer número, empezó a mostrar cuerpos de mujeres completamente rasurados.

Esto es un grave problema ya que son cuerpos de mujeres hipersexualizados y a la vez infantilizados, pero este tema merece un análisis en profundidad en un artículo propio.

la primera depilación femenina de manos de una rasuradora
Publicidad para la rasuradora femenina de Gillette

La depilación femenina ya está interiorizada cómo práctica en las mujeres

En la década de los 60, la depilación femenina ya estaba completamente interiorizada en la cultura patriarcal, desnaturalizando el pelo de las mujeres. Se había convertido en la norma, en una práctica obligatoria.

En esa época empezaron a venderse las primeras ceras frías, e incluso la depilación láser — se tuvo que retirar del mercado por los efectos nocivos que ejercía sobre la piel, aunque volvió a introducirse en los 90, con una técnica mejorada —. A partir de esa década, los medios de comunicación y la publicidad no han hecho más que reforzar que el vello corporal de las mujeres es antinatural, antiestético, sucio, antihigiénico, y que por lo tanto, hay que eliminarlo.

Con estas premisas, la industria de la "belleza" ha ganado —  y gana —  millones de dólares aprovechándose de las inseguridades que ella misma ha creado en las mujeres. Capitalismo en estado puro.

Por suerte, los tiempos están cambiando

Desde hace unos años hasta estos días, con el auge del activismo en redes sociales, sobre todo el body positive y el feminismo, el panorama de la depilación femenina —  aunque muy lentamente —  está cambiando. Cada día más mujeres se suman a contar sus historias personales y a mostrar su cuerpo peludo, tan natural como la vida misma.

ENTONCES, ¿ES MALA LA DEPILACIÓN FEMENINA?

No, no es mala. Cómo comentaba al inicio, lo que cada una haga con su cuerpo tiene que ser una decisión en la que nadie debe influir. La decisión es personal y cada una de nosotras sabrá que hacer con su cuerpo. Este artículo tiene como objetivo contar un poco sobre la historia de la depilación femenina y la creencia de la libre elección con respecto a este tema basada en mi propia experiencia personal.

Es importante recordar que no hay mejores ni peores feministas, ni más ni menos feministas. El feminismo es un proceso de reflexión continuo, de (re)aprendizaje, (re)conocerse, (re)pensarse. El feministómetro no existe. 

Muchas veces vivimos en una falsa libre elección, cuando realmente estamos influenciadas por una cultura que nos oprime. Cuestiónate todo — también este artículo — y sé libre en tomar tus propias decisiones.

FUENTES Y RECURSOS UTILIZADOS

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