TEJIENDO REDES DE COMUNICACIÓN FEMINISTA

Mansplaining, o cómo los hombres me explican cosas

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Desiré Huerga Ruiz

Desiré Huerga Ruiz

Apenas tengo relación con hombres. Conservo un par de amigos a los que aprecio mucho y el resto de mi interacción con varones es la básica de la vida cotidiana. Y aun así, el mansplaining forma parte de mi día a día.

Desde hace un tiempo decidí cortar la mayoría de vínculos con hombres. ¿Los motivos? La pereza. Poco a poco me empecé a dar cuenta de que, por un lado, en muchos casos el único interés por parte de ellos era el sexual. Y el sexo me parece estupendo ¿eh?, pero considero que las personas somos más que genitales — porque sí, para estos hombres de los que hablo el único sexo posible es con un pene —.

Por otro lado, también me cansé de que los hombres me expliquen cosas que no he solicitado, que ya sé y además con un aire de superioridad y paternalismo. Lo que se conoce como mansplaining.

La situación que me llevó a un punto de inflexión

Un punto de inflexión para cortar la relación con hombres fue hace aproximadamente un año. Por un tema de trabajo conocí a un chico que me pareció muy buena onda. Hablamos sobre diferentes temas interesantes, le comenté incluso acerca de feminismos. Todo bien. Él iba a estar pocos días en la ciudad dónde vivo, y yo había quedado con más compas para cenar y tomar unas cervezas, así que le invité si quería unirse. Aceptó.

Él estuvo bastante callado durante todo la noche, pero no me pareció extraño porque yo tampoco me suelo sentir cómoda en grupos de gente que no conozco. La noche avanzaba y unas cervezas se convirtieron en unas cuantas. Este chico se fue antes que nadie, y después cada persona nos fuimos a nuestras casas. Hasta aquí parece todo normal, ¿no?

La gracia vino al día siguiente. Desperté — con resaca — y me encuentré con un audio bastante largo. Era de este chico.

Empezó a reprocharme que había bebido demasiado, que estaba exponiéndome a ser violada, que le había hablado de feminismo(s) y que mi actitud demostraba lo contrario porque ser feminista consiste en guardarse en casa — no dijo exactamente esto, pero es lo que se sobreentendía —. Estaba decepcionado conmigo.

Mansplaining en toda regla. Un tipo reprochándome que había bebido y contándome cómo son las “buenas feministas”. Me dio mucha pereza. Desde ahí empecé a pensar que la mejor forma de evitar este tipo de absurdeces es no relacionándome con hombres —  dentro de las posibilidades reales de la vida—.

Pero todavía sucede. Los hombres que me cruzo por diferentes circunstancias en la vida, también me explican cosas.

Puede que te estés preguntando, ¿qué es exactamente esto del mansplaining? ¿de dónde viene el concepto? ¿se puede hacer algo para evitarlo? ¡Vamos a comenzar respondiendo a todas estas preguntas!

¿DE DÓNDE SURGE EL CONCEPTO DE MANSPLAINING?

El concepto de mansplaining — aunque no así su práctica por parte de hombres —  se comenzó a utilizar en 2008, cuando la escritora Rebecca Solnit publicó un ensayo donde lo explicaba. Este ensayo se convirtió en un exitoso libro en 2014, llamado Los hombres me explican cosas.

Antes de escribir el ensayo, Rebecca Solnit ya era una reconocida escritora con varios libros populares. Ella relata que en una fiesta coincidió con un hombre que insistía en hacerle la reseña de un libro que había leído recientemente. Tanta fue su insistencia en explicar dicho texto, que Rebecca nunca tuvo la oportunidad de decirle que ella misma era la autora. De ahí surgió el concepto de mansplaining.

mansplaining libro rebeca solnit

PERO, ¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL MANSPLAINING?

De forma resumida, el mansplaining es una explicación no solicitada por parte de un hombre a una mujer. Esta explicación además viene cargada de superioridad, condescendencia y paternalismo por parte del varón, que piensa que es lo que la mujer necesita. Además, dando por sentado que la mujer no sabe sobre el tema. En muchas ocasiones incluso, el hombre no tiene ni idea de lo que está hablando.

Esta actitud viene marcada por la sociedad patriarcal en la que vivimos. Por un lado, a los hombres se les educa con un exceso de seguridad en sí mismos. Mientras que a las mujeres se nos educa en la inseguridad y la autolimitación. Esto hace que el mansplaining sea algo tan habitual — y tan normalizado—.

Un ejemplo claro es el mencionado en la sección anterior, donde un hombre le habla a Rebecca Solnit de su propio libro sin darle la oportunidad de expresarse.

Ejemplos de mansplaining hay a diario, en todos los ámbitos y en todos los medios.

Cuando la astronauta Jessica Meir publicó en Twitter una serie de experimentos que estaba realizando en el espacio donde el agua hervía espontáneamente, aparecieron en seguida los mansplainers.

astronauta y cómo le explican cosas los hombres

La ciclista Annemiek van Vleuten, mientras competía en los juegos olímpicos sufrió una caída que la dejó inconsciente. Al despertar, publicó un tweet para dar a conocer su estado de salud. Allí aparecieron de nuevo los mansplainers.

los hombres me explican cosas

Personalmente, el episodio más reciente que he vivido de mansplaining fue hace pocos días. Un hombre conocido, sin que se lo pidiera, me empezó a dar una explicación — inventada además — sobre la presión con la que baja el agua de un tinaco. Soy licenciada en física. Él lo sabe. No le quise corregir porque no me apetecía entrar en una discusión, pero sí le hice saber que sé perfectamente cómo funciona la presión del agua en una tubería, que soy física. Inmediatamente se quedó callado, me miró con cara extraña y me cambió de tema.

SI ERES HOMBRE, ¿CÓMO IDENTIFICAR QUE ESTÁS REALIZANDO MANSPLAINING?

Pues es muy sencillo. Cuando no te estén pidiendo explicaciones u opiniones sobre algo, simplemente, no las des. Y mucho menos cuando no tienes ni idea sobre el tema.

Esto no aplica, por ejemplo, si eres profesor y estás dando una clase.

Pero al parecer, no todos los hombres ven claro lo qué es el mansplaining —  más bien su sensibilidad masculina queda herida—. Por ese motivo, la diseñadora y profesora Kim Goodwin, se dio a la tarea de realizar un diagrama que explica cómo identificar esta conducta y lo publicó en Twitter. Este esquema se hizo viral en pocos días en todas las partes del mundo, y el diseñador Martín Zalucki lo tradujo al español — siendo fiel a las palabras y formas de expresarse de Kim Goodwin —.

los hombres me explican cosas

¿POR QUÉ ESTOS (MICRO)MACHISMOS SON TAN PELIGROSOS?

Las conductas como el mansplaining están consideradas como (micro)machismos — poner la palabra micro entre paréntesis es intencional, ya que personalmente no los considero de este modo —. Son machismos de la vida cotidiana, que ocurren en todos los ámbitos, y que los tenemos tan interiorizados que a veces no somos conscientes de ellos.

Junto con el mansplaining, se pueden nombrar otros machismos cotidianos de la misma índole. Por poner unos pocos ejemplos tenemos:

El mansplaining, los (micro)machismos recién nombrados y muchos otros, son violencia. Según la psicóloga Tania Saavedra, estos machismos provocan inseguridad, falta de autoestima y represión a la hora de alzar la voz.

Reprimirnos, a su vez, provoca diferentes enfermedades, tanto psicológicas como físicas.

El violentómetro, también denominado “Semáforo de la violencia”, es una herramienta que se lleva varios años utilizando para visibilizar todo tipo de violencia que se ejerce hacia las mujeres. Sirve en muchas ocasiones para ser conscientes de esa violencia tan sutil que tenemos interiorizada y que somos incapaces de nombrar.

violentómetro

En el caso de que hayas pasado — o estés pasando — por un tipo de violencia de este tipo, si crees que lo necesitas es buena idea acudir a profesionales. Aquí encontrarás una red de psicólogas feministas en diferentes partes del mundo que pueden apoyarte. Algunas ofrecen asesorías gratuitas para que el tema económico no sea ningún inconveniente

¿QUÉ HAGO PARA EVITAR QUE ME MANSPLAINEEN?

Esta pregunta, que he encontrado en más de una ocasión, también es bastante peligrosa. Con ella nos están dando la responsabilidad a nosotras de una violencia ejercida por hombres.

Cómo cuando nos dan “consejos” para que no nos violen. No salgas de casa sola, no tomes, envía tu ubicación… Muy bien todo, pero lo que hay que hacer es acabar con la cultural patriarcal y que sean los hombres quienes no nos violen independientemente en dónde estemos y con quién.

El mansplaining es violencia y por lo tanto se debe tratar como tal. En el caso de que te veas envuelta en situaciones de este tipo — que lo harás — dentro de tus posibilidades intenta que no te callen, y alza fuerte la voz si es necesario.

Si estás viendo que alguna mujer está siendo violentada de este modo, acércate a ella y apóyala para que no la callen.

La sororidad en esos momentos es importante.

FUENTES Y RECURSOS UTILIZADOS

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