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Menstruación digna para erradicar la pobreza menstrual

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Desiré Huerga Ruiz

Desiré Huerga Ruiz

Hablar de menstruación digna es hablar de pobreza menstrual y esta es una realidad que viven millones de mujeres en el mundo y que forma parte de la violencia estructural hacia nosotras.

El término menstruación digna hace referencia a la erradicación de la pobreza menstrual. Esto es, a la falta de acceso a productos sanitarios durante la menstruación, pero es mucho más que eso. También habla de la carencia de educación sexual y reproductiva, de los tabús acerca de la menstruación, de la ausencia de baños, agua y jabón, y de la gestión de los desechos.

La educación reglada en las escuelas, — en casi cualquier lugar del mundo — cuando habla de menstruación, lo hace de forma muy superficial y tomándolo como un proceso biológico con el que tenemos que continuar con nuestras vidas y sin mencionarlo. En este contexto tener el periodo está mal visto, es sucio y por supuesto, es un hecho que hay que mantenerlo en la privacidad.

¿Cuántas aquí han pedido o regalado una toalla o un tampón a una amiga o compañera, y se lo han dado en la más absoluta clandestinidad como si estuvieran vendiendo drogas?

Además tampoco podemos olvidarnos del contexto en el que viven la gran cantidad de mujeres privadas de libertad, de mujeres migrantes y/o refugiadas, y de personas trans y no binarias que menstrúan. Para todas ellas, el acceso a una menstruación digna es todavía más complicado.

Así que hablar de nuestro periodo es el primer paso para visibilizar un hecho tan natural y hacer política sobre la vulneración de muchos de los derechos humanos. Porque una vez más, lo personal es político.

LA MENSTRUACIÓN DIGNA Y LOS DERECHOS HUMANOS

Como hemos mencionado, la pobreza menstrual no es solamente una cuestión económica, sino que también es un problema social y político. Millones de niñas y mujeres carecen de una menstruación digna y ven vulnerados sus derechos humanos debido a esta problemática. Algunos de los derechos que se violan son los siguientes.

El derecho a la dignidad humana

La inaccesibilidad a agua, baño y jabón complica la gestión de la menstruación por parte de mujeres y niñas, lo que puede llevar a la exclusión y a las burlas, vulnerando el derecho a la dignidad humana.

El derecho a un nivel adecuado de salud y bienestar

La falta de acceso a productos para la menstruación hace que en ocasiones se utilicen los recursos que se tienen a mano, pudiendo estos ocasionar infecciones. Además, el mantener el periodo en silencio dificulta el tratamiento de posibles síndromes, trastornos y/o enfermedades.

El derecho a la educación

Cuando las niñas y mujeres jóvenes carecen de productos para el periodo, agua y/o medicamentos para el dolor, no acuden a las escuelas durante estos días, repercutiendo de forma directa en su derecho a la educación.

El derecho al trabajo

Los días de menstruación se requieren pausas para ir al baño en los trabajos, entre otras necesidades. Esto puede llevar a discriminación en el lugar de trabajo, a no entendimientos por parte de las personas superiores e incluso a la pérdida de empleo.

El derecho a la no discriminación y la igualdad de género

Las dificultades relacionadas con el periodo en la escuela, el trabajo, los servicios de salud y las actividades públicas también perpetúan las desigualdades de género.

EL IMPACTO DE LA TASA ROSA EN LA MENSTRUACIÓN DIGNA

Se le conoce como tasa rosa al impuesto sobre el valor añadido — IVA — que poseen ciertos artículos que van dirigidos a un público femenino. Dentro de estos productos se incluyen las toallas sanitarias, los tampones y todos los artículos relacionados con la gestión de la menstruación. En muchos países — la mayoría — los productos están gravados con un IVA correspondiente a artículos de lujo, no de primera necesidad, que es lo que verdaderamente son.

Esto es una forma de ejercer violencia estructural sobre las mujeres, ya que daña el acceso a necesidades básicas para asegurar la supervivencia, el bienestar, la identidad o libertad de las personas.

Debido a esto, asociaciones y organizaciones civiles en diferentes partes del mundo están luchando para exigir la exención del IVA de los productos de higiene menstrual, así como la distribución gratuita de estos en el espacio público.

En 2004 Kenia se convirtió en el primer país en quitar los impuestos a los productos destinados al periodo y se repartieron de forma gratuita. Años después, también se quitó el IVA en Canadá y en Australia, y se redujo a un 5% en Reino Unido. En 2020 Escocia se convirtió en la primera nación en ofrecer productos menstruales gratuitos a adolescentes y en 2021 se sumaron a la exención del IVA países como Colombia, Ruanda, Malasia, India e Irlanda. En el estado de Michoacán en México, el pasado febrero se convirtió en el primer estado de la república en aprobar la entrega gratuita de productos para la higiene menstrual en las escuelas públicas.

Aquí podemos ver estos datos y algunos más de forma más gráfica:

menstruación digna pobreza menstrual el mundo

LA MENSTRUACIÓN DIGNA Y EL AGUA

Otro de los grandes factores que repercute a la hora de gestionar nuestra menstruación de una forma saludable y digna es que se respete nuestro derecho humano de acceso al agua.

A nivel mundial, 2,100 millones de personas carecen de agua potable en casa y unos 4,500 millones de personas no disponen de un saneamiento seguro en sus hogares. Esto, sin duda, es uno de los grandes problemas sociales y políticos de la era en la que habitamos. Y también es un factor importante a la hora de poder tener una menstruación digna.

CRÍTICA A ALTERNATIVAS PARA UNA MENSTRUACIÓN DIGNA

Entre las críticas al reparto de productos gratuitos para tener una menstruación digna están los desechos que los artículos de un solo uso generan y su impacto en el medio ambiente. Por supuesto que cuando menos plásticos se consuman mejor, ¿pero de verdad el problema del medio ambiente está en las mujeres y en el método que utilicemos para nuestro periodo? ¿No será este un problema de grandes empresas y gobiernos capitalistas que “quieren” hacer ver que el problema y la solución está en las mujeres? Misoginia y poca perspectiva de género.

Como alternativas a los productos de un solo uso se mencionan las copas menstruales, las toallas reutilizables y/o los calzones menstruales. Todos estos productos ecológicos que personalmente utilizo. Pero no todas las mujeres podemos — ni queremos — utilizar estos métodos.

Existen dos grandes problemas para el uso de estas alternativas. El primero es el costo de estos productos, y la inversión inicial, que es muchísimo más caro que las toallas sanitarias, por ejemplo. El segundo es que para poder utilizar estos métodos se requiere acceso a agua limpia — y gas o electricidad para hervir y esterilizar los productos —, y en la actualidad, como hemos comentado, millones de mujeres y niñas no tienen acceso a estos servicios básicos.

Poder tener una menstruación digna es acabar con la violencia estructural ejercida y que cada mujer y niña tenga acceso y sea libre de utilizar el método de su elección.

FUENTES Y RECURSOS UTILIZADOS

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