TEJIENDO REDES DE COMUNICACIÓN FEMINISTA

Micromachismos, machismos cotidianos que no son micro

¡Comparte!

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on email
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Desiré Huerga Ruiz

Desiré Huerga Ruiz

Los micromachismos son cotidianos y ni siquiera son micro. Están en todos los ámbitos de nuestras vidas, desde la tiendita de la esquina, los comerciales de la televisión, el trabajo o la familia. Son una violencia que tenemos tan interiorizada que en ocasiones también nosotras la ejercemos y no nos damos ni cuenta. Por eso es importante hablar de ello.

Para mí está claro. Cualquier comentario o actitud que esté destinada en exclusiva a una mujer es machista. Si alguna vez te dicen algo que te hace ruido piensa, ¿eso se lo hubiera dicho a un hombre? Si la respuesta es no, estamos frente a una actitud machista. Y hay que hacer ver que nos incomoda y que es violento.

Pero esto es solo el inicio de un tema de vital importancia así que vamos a ahondar un poco más sobre ello.

¿QUÉ SON LOS MICROMACHISMOS?

El término micromachismos para denominar a estos comportamientos machistas se empezó a utilizar en el año 1991, cuando Luis Bonino, junto a más psicoterapeutas, lo empezaron a usar.

Según la definición que dan, los micromachismos son: “una forma solapada de violencia de género que incluye estrategias, gestos, actos de la vida cotidiana que son sutiles, casi imperceptibles, pero que se perpetúan y transmiten de generación en generación”.

También, dentro del ámbito de la psicoterapia se suele decir que los micromachismos son “pequeñas tiranías”, “terrorismo íntimo” o “violencia blanda”.

Partiendo de esta definición de la psicoterapia se hace una clasificación de los micromachismos, se pueden englobar en 3 categorías:

Según esta definición, los micromachismos se sitúan en el ámbito familiar heteronormativo, pero todas sabemos que esto no es así.

Así que partiendo de este concepto, pero yendo un paso más allá, en 2020 Claudia de la Garza y Eréndira Derbez, escribieron e ilustraron el libro: No son micro. Machismos cotidianos. En él, hablan de 98 situaciones cotidianas de machismos que no son micro, y que pueden tener consecuencias muy graves.

¿POR QUÉ NO SON MICRO?

Las autoras de este libro tienen muy claro por qué los micromachismos no son micro y se les debe dar la importancia y atención que requiere.

Como ya hemos comentado, el término micromachismos se empezó a utilizar hace ya 30 años. Fue muy útil en su momento, ya que visibilizó la violencia machista dentro de las parejas heterosexuales. En aquel momento el término se popularizó, y al llevar el prefijo micro- parecía que hace referencia a algo pequeño que no es importante.

Y ese sensación de pequeño continua hasta el día de hoy. Aprendemos estos comentarios y actitudes desde que nacemos y los empezamos a reproducir, tanto hombres como mujeres. Y ni siquiera nos planteamos el por qué los reproducimos.

Todas estas actitudes no son bromas y pueden tener consecuencias como la falta de acceso a la justicia, los salarios que recibimos, o la forma en la que somos leídas en la calle, lo que hace que nuestra seguridad quede amenazada. Se trata de una violencia estructural, y como decíamos, comienza desde antes de nacer, basándonos en los genitales.

¿Rosa para la niña y azul para el niño? Con ese pequeño gesto se nos empieza a marcar y los estereotipos de género no hacen más que acrecentarse a medida que crecemos, haciendo que ese machismo y esa violencia estructural se nos quede impregnada para siempre.

EJEMPLOS DE MICROMACHISMOS O MACHISMOS COTIDIANOS

Los micromachismos o machismos cotidianos se sitúan en todos los ámbitos de la vida, y todas hemos vivido en numerosas ocasiones alguna situación de esta índole. Los ejemplos son infinitos, pero aquí una lista con 20 de los machismos cotidianos más comunes para que podamos analizarlos y reflexionar sobre ellos:

¿QUÉ HACER PARA ERRADICAR ESTOS MICROMACHISMOS O MACHISMOS COTIDIANOS?

El primer paso para las personas adultas es darnos cuenta de que existen y de que nos atraviesan en todos los aspectos de nuestras vidas. Hay que cuestionarnos, y no solamente la actitud de otras personas, sino también a nosotras mismas. Hemos nacido y crecido en una sociedad patriarcal, por lo que nosotras también tenemos estas actitudes completamente interiorizadas.

Poco a poco nos vamos dando cuenta de que el machismo cotidiano lo permea todo, y nos va a empezar a hacer ruido y a molestarnos. Como se suele decir, cuando te pones las gafas violeta ya no hay vuelta atrás.

Y tenemos que mostrar nuestro enojo y no quedarnos calladas, porque el calladita estás más bonita también es muy machista. Puede que pierdas “amigos” — sí, varones —, pero, ¿te merecían la pena? Sí, es un proceso lento y doloroso, pero si queremos hacer un cambio hay que empezar desde nuestras trincheras.

En el caso de las infancias y de las personas que están por venir, la educación es primordial para que estos machismos cotidianos queden en el pasado. No más rosa y azul desde antes de nacer, no más juegos para niños y juegos para niñas, no más preguntas de “novios”. La maternidad feminista es una de las claves para erradicar los micromachismos.

FUENTES Y RECURSOS UTILIZADOS

Ilustración de portada: Alejandra Agudo

¿Te ha gustado? ¡Comparte!

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on email
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram

También te puede interesar: