TEJIENDO REDES DE COMUNICACIÓN FEMINISTA

Regla de tres en la escritura, ¿es esto posible?

¡Comparte!

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on email
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram
Desiré Huerga Ruiz

Desiré Huerga Ruiz

No, no te preocupes, no he cambiado por completo el contenido de este espacio. Pero sí, en esta ocasión vamos a hablar de la regla de tres, ¡en la escritura! Tampoco me he vuelto loca, y verás a lo largo de este artículo como esta regla matemática que aprendiste en la escuela —y que seguramente sea de las pocas que utilices en la actualidad—, tiene todo el sentido a la hora de escribir. ¡Y es que el tres es el tamaño mínimo y perfecto para crear patrones y estructuras que pueden ser reconocidas por las personas!

Seguramente también recuerdes de la época de la escuela la estructura clásica de una narración, que como dato curioso, la definió Aristóteles. ¡Esta estructura está dividida en tres pasos o actos! Hablamos del famoso planteamiento, nudo y desenlace. Aquí tenemos la primera regla de tres enfocada a la escritura.

Incluso si nos vamos un paso más allá, los doce pasos que componen el viaje del héroe y la heroína, una herramienta que se utiliza en storytelling, también se divide en tres actos: la presentación del mundo inicial, la trama central y el clímax de la historia y el regreso al lugar del origen.

¡Pero ojo! Como todas las reglas relacionadas con la escritura, no tienes que aplicarlas siempre y seguirlas al pie de la letra. Tómatelas como una guía que puede serte de gran utilidad.

Y bueno, con esta introducción espero que te haya entrado el gusanillo para ver de qué otras formas se aplica la regla de tres en la escritura, así que, ¡allá vamos!

LA REGLA DE TRES EN LAS FRASES PARA DESCRIBIR UNA ACCIÓN

Y empezamos este pequeño paseo por las aplicaciones de la regla de tres en la escritura. En este caso, hablaremos sobre las frases que describen una acción.

Describir lo que está sucediendo con tres frases, da una sensación de fuerza y de haber leído una acción completa. Tal y como he hablado en el artículo sobre la creación de nombres de personajes, es importante ponernos en el lado de la lectora aun cuando somos las escritoras de la historia.

Pero sin más rodeos, aquí van unos ejemplos de esta aplicación:

Esta no es la típica historia de dos adolescentes. Era una relación de odio. De odio visceral. Nunca pudo acabar bien.

La vida me ha hecho madurar. O quizás no. Quién sabe.

Nunca fui capaz de mirar a mi madre a los ojos. Ella me observaba, quería darme cariño. Yo era incapaz. Me dolía el pasado.

Estos ejemplos los he escrito yo, pero hay miles de ellos en las novelas que están publicadas. En ellas se ve claramente como en tres simples frases, de pocas palabras además, se transmite un montón de fuerza.

LA REGLA DE TRES EN LAS DESCRIPCIONES

Al presentar a nuestros personajes en la historia a veces tenemos la tendencia a escribir varios párrafos descriptivos al inicio. Esto, aunque a veces puede resultar útil, en general hacen salir a las lectoras de la historia y cuesta volver a entrar en ella.

Hablo más extensamente sobre las descripciones de personas en el Curso de escritura creativa con perspectiva feminista, por si te interesa inscribirte 😉

Centrándonos en la regla de tres, para presentar a tu personaje y que este resulte creíble, solamente necesitas centrarte en tres características. ¿Qué tu personaje es más complejo y quieres hablar sobre él o ella? Por supuesto, la mayoría lo son, pero no te preocupes, lo harás, pero más adelante y cuando la historia requiera de más explicaciones.

Para que se entienda mejor, aquí van dos descripciones. En la primera está lo que en principio deberíamos evitar, y en la segunda una forma más sutil de descripción y adeacuada al momento:

Penélope era una joven mujer de tan solo 20 años, pero con una vida tan caótica que cualquiera podría decir que tenía 40. Era verdaderamente hermosa, con su cabello rubio que le llegaba hasta la cintura y unos ojos azules que recordaban el mar caribe. Era de complexión delgada, algo que siempre le había causado conflictos, porque la gente pensaba que era anoréxica. Además, su complicada vida le había convertido en una persona más desconfiada de lo habitual, lo que la llevó a la soledad, a separarse de familia y amistades, y esto fue el inicio de sus problemas de depresión y ansiedad.

Penélope era una mujer de tan solo 20 años, con un cabello rubio igual al de su abuela, unos ojos azules que recordaban al mar caribe y verdaderamente hermosa.

Cómo ves, es mucho más sencillo volver a meternos en la historia con la segunda descripción que cumple la regla de tres. Más adelante, cuando la historia lo amerite, tendrás la oportunidad de hablar de que la gente pensaba que era anoréxica, de su complicada vida y los problemas que esto le había traído.

TAMBIÉN EN LOS DIÁLOGOS

Sí, ¡también se puede aplicar la regla de tres al escribir diálogos dentro de una historia! En general, los diálogos dentro de una historia —ya sea novela, cuento o relato— se utilizan para dar más dinamismo y ver actuar a nuestros personajes.

El caso es que cuando un personaje tiene diálogos muy largos, se rompe ese dinamismo y puede llegar a hacerse pesado de leer. ¿La solución a esto? Has acertado: aplicar la regla de tres. En este caso, no es necesario que acortes el diálogo, pero para no romper ese dinamismo, agrega acotaciones e incisos, mínimo, cada tres frases. Y para que esto se vea más claro, nuevamente va un primer párrafo con un diálogo largo, y un segundo aplicando la regla de tres:

—Nunca te entendí. La verdad, siempre me pareciste una persona rara. No sé, sí, un poco diferente. Te hice caso porque me gustabas, pero eso ya terminó. No creo que seas buena persona. No merece la pena que pierda más mi tiempo intentando encajar en tu vida. Y me duele decírtelo. Pero me duele más por mí que por ti. Lo siento, pero me voy.

—Nunca te entendí. La verdad, siempre me pareciste una persona rara. No sé, sí, un poco diferente. —Me confesó Alba mientras se me derramaban lágrimas de los ojos—. Te hice caso porque me gustabas, pero eso ya terminó. No creo que seas buena persona. No merece la pena que pierda más mi tiempo intentando encajar en tu vida. —Seguía susurrando mientras era incapaz de mantener la mirada fija—. Y me duele decírtelo. Pero me duele más por mí que por ti. Lo siento, pero me voy. —Y antes de terminar la frase ya se había ido.

LOS GRUPOS DE TRES PERSONAJES

Una de las primeras historias que es muy posible que se te venga a la cabeza si hablamos de grupos de tres son los 3 cerditos, ¿no es así? Bueno, pues no es la única historia. De hecho, si quieres escribir una historia en el que los protagonistas sean un grupo, el mínimo viable es de 3 personajes. Y es que no solo eso, ¡es que funciona muy bien! ¿Qué hubiera sido de Harry Potter sin Ron, pero sobre todo, sin Hermione?

REGLA DE TRES PARA VER CÓMO CAMBIA UN PERSONAJE O UNA SITUACIÓN

Este es uno de los grandes secretos de la aplicación de la regla de tres. Bueno, realmente no es un secreto, pero es una práctica muy útil y quizás no tan conocida.

Cuando queremos mostrar cómo ha cambiado nuestro personaje o la situación en la que se encuentra, lo recomendable es hacerlo en tres pasos o tres escenas, siguiendo el patrón: igual-igual-diferente. De nuevo, poniéndote en los pies de la lectora, un cambio en dos pasos puede llegar a resultar algo repentino, y por lo tanto, hacerlo en tres da una sensación de progresión acorde a la historia.

Por ejemplo, presentas a tu protagonista como una chica tranquila que vive con su familia. Y de repente, ella quiere matar a su hermano. Este cambio repentino puede sonar muy brusco y quizás hasta sin sentido en principio.

Pero si introduces un paso intermedio, esto puede cambiar. Si esta chica tranquila se entera sin querer de que su hermano es un violador, el hecho de querer matarlo, la historia avanza progresivamente y es mucho más fácil de leer.

MÁS ACERCA DE LA REGLA DE TRES EN LAS NARRACIONES

Aunque esta regla no es universal para la escritura y no es necesario utilizarla siempre, es muy útil y puede llegar a ser una herramienta muy interesante a la hora de crear nuestras historias. Además, aunque aquí te he hablado de cinco formas diferentes de aplicarla, ¡no te creas que son las únicas opciones! Piensa en algunas de tus novelas favoritas y verás que encuentras un montón de ejemplos donde se aplica la regla de tres 🙂

¿Te ha gustado? ¡Comparte!

Share on facebook
Share on twitter
Share on pinterest
Share on email
Share on whatsapp
Share on reddit
Share on telegram

También te puede interesar: