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Techo de cristal, ¿y el muro o la tubería con fugas?

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Desiré Huerga Ruiz

Desiré Huerga Ruiz

¿Has escuchado hablar del techo de cristal? ¿Y del precipicio o el muro? ¿Y si hablamos de la metáfora del laberinto o del efecto tubería con fugas? ¿Te suenan? Todas estas metáforas hacen referencia a la opresión, discriminación y dificultades que tienen las mujeres dentro del ámbito profesional en las empresas u organizaciones.

Pero antes de empezar a analizar estas discriminaciones, me gustaría hacer una pequeña anotación:

No todas las mujeres pueden — o quieren — trabajar en el mundo corporativo. Hay que tener en cuenta que el 70% de las personas que viven en situación de pobreza en el mundo son mujeres. Los trabajos precarizados, las pocas prestaciones por parte de los gobiernos, los empleos sin contratos, o las tareas de cuidados no remuneradas son situaciones que vive una gran parte de la población mundial que no se puede obviar. Para estas mujeres, el techo de cristal es una mera ilusión.

Con esto sobre la mesa, ahora sí vamos a profundizar un poco más acerca de estas opresiones.

EL TECHO DE CRISTAL

La metáfora techo de cristal tiene su origen en un discurso de la consultora laboral Marilyn Loden en el año 1978. En él, Marylin ponía sobre la mesa la imposibilidad de ascender de las mujeres dentro de las organizaciones debido a la cultura que obstruye nuestras aspiraciones y que no ayuda a fomentar una equidad de género.

Al año siguiente, Katherine Lawrence, una empleada de la empresa HP utiliza el mismo término en la Conferencia del Instituto de Mujeres para la Libertad de la Prensa. A partir de ahí, la metáfora “techo de cristal” se popularizó.

Estas dos mujeres, y las que  en los años consecutivo empezaron a utilizar el término eran estadounidenses. Actualmente, en Estados Unidos incluso existe la Comisión Federal del Techo de Cristal del Departamento de Trabajo.

¿Pero qué quiere decir exactamente la metáfora techo de cristal? Se trata de un conjunto  de  barreras  invisibles  que  impiden  a  las  mujeres ascender  hacia  los  niveles  superiores  de  la  escala corporativa,  independientemente  de  sus  calificaciones  o  logros.

Son invisibles porque, aunque las leyes en la mayoría de países abogan por la equidad de género, en la realidad de las corporaciones no sucede de este modo.

Algunas de las causas infundadas por las que sigue existiendo el techo de cristal son las siguientes:

  • Machismo: en este caso, la creencia de que los hombres son mejores líderes y jefes que las mujeres.
  • La desigualdad en las tareas del hogar y labores de cuidado: se sigue viendo a las mujeres como las responsables del trabajo reproductivo
  • Políticas de empresa: que afectan sobre todo a la baja por maternidad castigando a las mujeres que deciden ser madres.

Además, relacionado con el techo de cristal está el salario desigual que reciben hombres y mujeres que desempeñan el mismo trabajo.

EL PRECIPICIO DE CRISTAL

Esta otra metáfora hace referencia a las mujeres que consiguen romper el techo de cristal. Llegan a puestos altos dentro de las organizaciones, ¿y entonces qué pasa? Se encuentran con un precipicio en el cual las condiciones de su liderazgo son muy diferentes — y peores —  que las de sus compañeros varones.

Esto a su vez dificulta la toma de decisiones y las oportunidades verticales dentro de la misma organización, lo que nos lleva al siguiente punto.

EL MURO DE CRISTAL

A la metáfora muro de cristal también se le suele conocer cómo pared de cristal y está directamente relacionado con los ya mencionados precipicios y techo de cristal, con algunas diferencias.

Si bien con el techo hablamos de la imposibilidad de ascender de las mujeres dentro de las pirámides jerárquicas de las organizaciones — vertical —, el muro o pared hace referencia a la dificultad de cambiar de puesto de trabajo de forma horizontal.

Las razones históricas por las que incluso hoy en día sucede este fenómeno son las mismas que en los casos anteriores.

La suma del muro, precipicio y techo de cristal, que en la mayoría de las ocasiones ocurren de forma simultánea, hace que las mujeres que tienen aspiraciones profesionales dentro de las empresas se encuentren en una caja hermética de la que se les dificulta salir.

LA METÁFORA DEL LABERINTO

Si unimos las tres formas de opresión arriba mencionadas, sin duda tenemos un terreno tremendamente hostil para las mujeres. Y a este entorno es al que hace referencia la metáfora del laberinto.

Las empresas, las organizaciones políticas, etc., han estado durante muchos años — y siguen estando — lideradas y conformadas solo por hombres. Cuando una mujer consigue superar todas las barreras que se le han impuesto se encuentra inmersa en clubs de hombres, que en la mayoría de ocasiones no le dan la bienvenida, dificultando su labor profesional. Además, obviamente, del pacto patriarcal tácito que existe entre los varones.

Esto hace que para estas mujeres, moverse dentro de estos ambientes suponga un ejercicio difícil, de la misma forma que intentando salir de un laberinto.

EL EFECTO DE LA TUBERÍA CON FUGAS

Otro efecto de características similares a los anteriores y que influye de forma directa en la vida educativa y profesional de las mujeres es el efecto de la tubería con fugas. Se le denomina de este modo a la situación que viven las mujeres que comienzan una carrera — educativa y/o profesional — dentro del ámbito de las TIC (tecnologías de la información y comunicación) y a lo largo del camino van abandonándolo.

Este efecto, que se produce muy poco a poco, refleja a la perfección lo que ocurre con una tubería con fugas de agua.

Los motivos del abandono de las mujeres de este tipo de carreras, tradicionalmente — y erróneamente — de hombres, son variados. Pero la discriminación y la opresión siempre están presentes. Razones personales, barreras institucionales, violencia digital, brecha salarial, estereotipos de género, hostilidad o techos de cristal suelen ser algunos de los motivos más comunes.

Y aunque como hemos mencionado, este efecto suele estar ligado a las carreras de las TIC, sucede en otros ámbitos, como puede ser la política.

CÓMO ROMPER EL TECHO DE CRISTAL Y TODAS LAS DISCRIMINACIONES DE LAS MUJERES EN EL ÁMBITO LABORAL

En la mayoría de países existen leyes que promueven una equidad de género y en la teoría harían que se rompiera el techo de cristal y demás opresiones. Pero cómo digo, en la teoría.

Es increíble que en 2021 todavía existan mujeres que son las primeras en hacer cualquier cosa y que sea titular en la prensa, olvidando el nombre de la mujer además. ¿Cuántas veces has leído: “Primera mujer campeona en el mundial de equis deporte”?  Estamos de acuerdo que esto no debería ser así de ningún modo. 

Para acabar con la discriminación de las mujeres, en el ámbito laboral y en todos los ámbitos, no basta con leyes. Hay que cambiar los paradigmas, hay que abolir el género, hay que acabar con el patriarcado, hay que hacer política feminista. Pero política feminista de verdad.

La representación de las mujeres en la política no es suficiente. Es importante, por supuesto, pero hay que romper con las estructuras tradicionales de poder y liderazgo que el capitalismo y el patriarcado han impuesto.

Por lo tanto, la clave está en una política feminista real.

FUENTES Y RECURSOS UTILIZADOS

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